El trastorno bipolar y la familia

Uno de los problemas más graves relacionados con la depresión es el sobredimensionamiento de su diagnóstico: el término bipolar parece estar de moda. A cualquiera que se salga de sus casillas se le etiqueta como enfermo bipolar. Algunos, para justificar sus cambios de estado de ánimo, aseguran que son bipolares. A mucha gente el término le parece muy sugerente, incluso existe una banda musical llamada “Bipolar” y hasta un antro o cantina que se hace nombrar “La Bipolar” en Coyoacán, en el D.F. En realidad se trata de una enfermedad psiquiátrica grave, riesgosa y complicada.
Nuestro estado de ánimo puede variar según las circunstancias o, a veces, sin ningún motivo aparente. Eso no significa que uno sea bipolar. Quien padece este trastorno no lo elige, la enfermedad lo elige a él y sufre profundamente. El suicidio representa una enorme amenaza para un individuo con trastorno bipolar. Puede tener todo en la vida para ser feliz y aun así, la idea puede apoderarse de su mente y dominarlo con un intenso deseo de acabar con un estado emocional terriblemente doloroso que considera interminable.
El trastorno bipolar afecta no sólo a los que lo padecen, también a quienes los cuidan y conviven con ellos. Lo primero y más importante, por el bien del enfermo, de su familia y de sus amistades, es aprender todo lo posible acerca de esta enfermedad y su tratamiento. Saber qué hacer y qué no hacer es fundamental para reducir los riesgos. El objetivo de este libro es abordar estas cuestiones y proporcionar la información necesaria para ayudar a una buena recuperación del paciente.